
Foto: Maria Gracia Centeno
“Si hay algo que recuerdo con mucho cariño, es la Heerstrasse en el Altstadt de Bonn, cuando los cerezos la cubrían como un techo. ¡Qué preciosidad, madre mía!” dice emocionada Arantxa. Es muy fácil percibir en los ojos de esta madrileña, que ahora vive en Düsseldorf, lo apasionada y positiva que es con todo lo que le rodea. Quizás por eso no me sorprendió escucharle decir, que después de haber vivido en Bonn 4 meses quedó completamente enamorada de la ciudad, a tal punto de plantearse el volver a vivir aquí de manera indefinida.
La vida te da sorpresas
Hace algunos años, ella acompañó a Miguel, su entonces novio – ahora esposo – mientras hacía unas prácticas laborales en Bonn. Aquí, ambos se enamoraron de la ciudad, de la cultura, del idioma alemán y de un país que, sin saberlo, pronto les volvería a abrir las puertas. Lo que entonces no sabían, es que volverían para quedarse. “Cuando volvimos a España, Miguel siguió con el alemán y empezó a buscar trabajo en Alemania por internet” dice Arantxa. Tras algunas entrevistas, y viajes de ida y vuelta a Alemania, Miguel consigue un trabajo en Düsseldorf. Mientras tanto, Arantxa continuó trabajando en Madrid: “Para mí la decisión de dejar España en ese momento no era tan fácil. Yo me encontraba en un trabajo que me gustaba, me encantaba el ambiente en la oficina, me gustaba mi piso y adoraba estar cerca de mi familia. Pero llegó un punto donde ya no podía avanzar con el alemán, porque no encontraba cupos libres para mi nivel y obviamente, quería estar cerca de Miguel, porque las relaciones a distancia son difíciles”

Foto @ Arantxa Alba Carmona
Aunque la vida de Arantxa nos recuerde un poco a
otras historias de amor que ya hemos mencionado aquí, algo en su historia detalla que además de luchar por su relación, luchaba por un deseo. Deseo que en Madrid no podía cumplir: “Desde que me fui de Bonn, quedó algo dentro de mí que me pedía volver. Volver a Alemania, volver a vivir fuera de casa, volver a intentar una vida en el extranjero. Mi vida en Madrid ya estaba toda planificada, lo único que me faltaba era planear el tener hijos y comprar un coche (ríe), pero ya está, ahí terminaba. Y yo no estaba lista aún para dejar ese sueño que teníamos los dos de volver a vivir esa experiencia en el extranjero.”
Desde que volvió a Alemania, Arantxa continuó con el alemán, idioma que estudia desde que estaba en el instituto. Para ella, esto ha sido la llave para sentirse cómoda en Alemania rápidamente, ya que gracias a la lengua de Goethe podía comunicarse sin problemas con sus vecinos o con quien sea que se topara en la calle. Meses después de haber llegado, consiguió trabajos en otras ciudades que no iban realmente con su profesión. Hoy, tras un año de procesos de selección en alemán - y muchos nervios cada que sonaba el teléfono - Arantxa trabaja en una empresa alemana. “La verdad es que estoy muy contenta aquí. Mis compañeros son muy amables y siento que en este país se respetan las horas de trabajo mucho más que en España. Además, me piden que yo misma busque nuevas tareas que pueda realizar, cuando en España era el jefe quien me decía qué hacer. No sé, es diferente.” dice Arantxa.
Aunque confiesa que no encuentra tantas diferencias entre Alemania y España, sí admite que cada domingo extraña a su familia y amigos más que en cualquier otro día de la semana, pero no por eso deja de tener una gran sonrisa en el rostro. Es más, puedo comprobar que está muy feliz, ya que el sábado pasado la vi - justamente cuando en Bonn se celebraba el
“Rhein in Flammen” ¿Y adivinen qué? Ese día la calle del Altstadt de Bonn la estaba esperando con una gran cantidad de cerezos florecidos. Así celebraron Arantxa y Miguel un año de casados en el país que tanto les pedía volver.

Foto: Chheng Niem