
Foto @ Maria Gracia Centeno
Hace algunos meses, un grupo de estudiantes realizaron un ejercicio práctico para su curso de comunicación intercultural. La tarea se denominaba: pisando sobre las señales que no vemos. 5 estudiantes de Brasil, Alemania, China, Polonia y Camerún fueron directamente a la estación de metro más cercana para averiguar qué señales son obvias para los alemanes y qué tanto están ellos dispuestos a aguantar cuando hay cambios dentro de su sistema.
Lunes 8 de la mañana: uno a uno de los estudiantes fueron colocándose por la escalera eléctrica en el orden que quisieron. Izquierda o derecha, ¿a quién le importa el orden? La respuesta es: a muchos.
En un caso, una señora de edad avanzada miró bien al estudiante que se encontraba en frente de ella y en vez de lanzar un grito lo único que hizo fue sonreír y esperar tranquilamente hasta llegar a la cima de las escaleras. ¿Nos preguntamos qué habrá pensado del estudiante que tenía en frente? ¿Será que no tenía prisa? Segundo ejemplo, un joven adolescente le dice en voz alta al estudiante de Camerún que si por favor puede moverse. Acto seguido el estudiante extranjero se da media vuelta hacia el joven alemán y le explica en inglés que no ha podido entender su pedido porque no habla el idioma. El joven alemán sonríe y con la ayuda de gestos explica que desea salir de la escalera eléctrica lo antes posible. Por supuesto, no todos los encuentros entre estos participantes acabaron con sonrisas. Una que otra vez, los estudiantes sintieron empujones y una que otra palabra mascullada. Pero lo gracioso de este ejercicio fue el poder comprobar que el estereotipo de la súper organización de los alemanes es aún más flexible de lo que muchos extranjeros creemos.
La semana pasada, mi compañera Karin Janker escribió acerca de los estereotipos. ¿Será que los alemanes son así de organizados y puntuales cómo se cree? Ahora analicemos este estereotipo desde el otro ángulo: ¿será que nosotros somos un tanto desordenados o simplemente despistados? Responder esto es muy simple: los estereotipos generalizan un solo error que puede o no repetirse en algunas personas. Si analizo mi caso, debo confesar que yo sí pertenezco al grupo de despistados que se queda esperando en cualquier lado de la escalera eléctrica en el metro. Y ya como para finalizar con broche de oro, siempre que estoy en el metro estoy escuchando música a tope. Por eso, luego de tantos empujones que me devuelven a la realidad, entendí que mi lugar en la escalera del metro debe mantenerse a la derecha, tal como puede verse en la imagen de arriba. Seguramente, si no hubiera estado escuchando música o si no me hubiese perdido en mis pensamientos, habría podido enterarme de que alguien detrás mío intentó explicarme que debía moverme para dejar pasar al resto. Pero ésto me lo perdí… A pesar de todo, sé que con el tiempo seguiré descubriendo señales obvias para los alemanes que para mí seguirán siendo nuevas e invisibles. ¿Os ha pasado ya alguna situación incómoda debido a las señales que no véis? Pues compartidla con nosotros en Todo Alemán facebook!
Defined tags for this entry: leben / vivir


deutsch

María Gracia Centeno Grunauer nació en la ciudad de Guayaquil, Ecuador, donde realizó su bachillerato en el instituto alemán de su ciudad. El tiempo fuera de su tierra natal ronda los 7 años.
Karin Janker viene de una pequeña ciudad cerca de Regensburg, al sur de Alemania, de dónde partió con el deseo de conocer y explorar el mundo.
Alfredo Tarre nació en Macuto, Venezuela. Emigró en el 2001 a Heidelberg, ciudad en la que comenzó sus estudios y que dejó dos años después para continuar en Berlín donde ‘infiltró’ la comunidad española.
Elias Guerrero Rodríguez Vázquez nació en Konstanza (Alemania), junto al lago del mismo nombre y en el triángulo formado por los paises Suiza, Austria y Alemania. 